Dia luminoso

Sentir que recuperas algo de ti que sabes que existe, pero que en algún lado del camino se extravió.
Sentir que el puño que cerraba mi corazón empieza a abrirse pétalo a pétalo.
Un día luminoso, un día de reencuentro.

Sentir que recuperas algo de ti que sabes que existe, pero que en algún lado del camino se extravió.
Sentir que el puño que cerraba mi corazón empieza a abrirse pétalo a pétalo.
Un día luminoso, un día de reencuentro.
"Alguien" me preguntó si yo creía que podíamos amar a varias personas al mismo tiempo y con la misma intensidad. En principio le respondí que me parecía difícil, pero luego rebobinando mi propia vida, tuve que corregir rápidamente. Aunque de sentimientos tan personales como el amor no debería generalizarse, creo que sobre mis vivencias si que puedo hablar sin temor a cometer errores.
En el mundo de mi vida diaria amé, sigo amando y creo que amaré toda mi vida. Personalmente, no concibo la vida de un ser racional sin el amor, pero menos aún el logro de la felicidad personal. Al menos lo que yo considero que es la vida, como nuestra realización material y espiritual, que se concreta en disfrutar plenamente de las personas y las cosas que nos rodean.
En verdad, creo que hasta que tuve uso de razón mi mayor concentración de amor lo fueron mis padres. Cuando adquirí raciocinio amé además a otras personas como mis hermanos, mis amigos y algunos de mis maestros/as. Ya de adulto, amé con pasión de varón a una mujer lo cual continúo haciendo, sólo que adicionando una permanente solidaridad y comunión integral.
Desde mi espiritualidad, sin duda amo a Dios porque me hizo capaz de entender todo mi potencial así como mis propias limitaciones y siento que siempre me acompaña. Amo además los valores como la verdad, la solidaridad, la aceptación, la libertad, la caridad, la fe, el optimismo y la esperanza, porque me hacen sentir por encima de esa tendencia tan natural a las miserias humanas, contra las cuales tenemos que luchar todos los días.
Aunque parezca raro, amo al amor y lo amo tanto que lo confundo con Dios, quizás porque me hace sentir que ciertamente soy su hijo.
Amo el amor, porque me da fuerzas suficientes para no sentir temor, soledad, tristeza, odio ni envidia. El amor cura mi alma en todo momento, pero también me hace perdonar y olvidar cualquier agravio por grave que fuere.
Amo el amor, porque gracias a él puedo expresar todo ese torrente de emociones que me embarga cuando siento a mi lado a una mujer que me amó, esa inigualable compañera de viaje largo, Es el sentimiento del amor que me permite sentir esa especial ternura y plenitud.
Por el amor vivo y he vivido mis más intensas emociones, pero también me induce a tratar de compartirlas con mis semejantes, sin distinción de ningún género.
Pienso que el amor va más allá de una experiencia, es todo un mundo de sensaciones y sentimientos. Su representación es tan variada que pudiera ser infinita, porque sólo la limitamos nosotros mismos.
No es cierto que amemos más a nuestra familia o a nuestros seres más allegados que a las demás personas. No, no es así. Lo que sucede es que amamos lo que conocemos y nos es inmediato. Pero nuestra capacidad de amar es tan grande que podemos amar hasta lo que ya murió o no ha nacido.
Por eso nuestros ojos se llenan de lágrimas cuando leemos las hermosas historias de los amores nunca realizados, o de los perdidos, porque aún existiendo en el corazón de los actores nunca llegó a concretarse; o de los sueños no realizados no obstante los mayores esfuerzos, que se sucedieron cientos o miles de años atrás, pero nuestro llanto es, precisamente, porque en este momento... los amamos.
Por eso rechinan nuestros dientes de rabia, cuando leemos las grandes injusticias que se cometieron en el pasado con personas buenas que nunca conocimos y que sin duda, en este momento... las amamos.
Revisando papeles viejos encontré la foto de mi antiguo amor que hoy tiene ya más de 13 años de fallecida, con quien compartí variadas experiencias de mi vida. Mi mente hizo el milagro de presentármelo como la vi, no en su lecho de muerte sino la última vez que en perfecto estado de salud departimos juntos. Aunque no acepto la nostalgia ni temo a la muerte, percibí un sentimiento confuso entre la tristeza, el amor y la resignación. Es ese sentimiento indefinible de ausencia que nos embarga cuando recordamos las personas queridas que ya... se fueron, pero que seguimos amando.
Al amor se debe que nuestro espíritu se sienta elevado cuando leemos los tiernos cuentos de hadas perdidos en el vientre de los sueños en esas tierras lejanas, porque ellos narran el amor que vence todos los obstáculos, que logra concretarse y que es... para siempre jamás.
El amor es el sustrato de nuestra vida racional; es el color, la música y el aroma que hacen nuestra vida buena sobre esta madre tierra. El amor se parece a los sueños y a... la esperanza.
Por eso, como hijos de Dios no tenemos que preguntarnos a quien amar, ni cómo, ni cuando, ni porqué amar. Simplemente debemos amar, porque ese es nuestro destino; a eso vinimos a esta tierra y mientras amemos cumpliremos el mandato divino por y para el cual fuimos concebidos. Si no lo hiciéramos estaríamos frustrando nuestro más alto fin, traicionaríamos nuestra propia esencia y ya no podríamos considerarnos hechos a imagen y semejanza de Dios.
Esta noche morirán las lágrimas,
se escaparán los suspiros y se esfumarán,
esta noche nuestro ser no causará más lástima,
no más misericordia a quien no la da.
Esta noche se mezclan la Luna y el Sol,
en algo más valioso que un eclipse,
se alegrará el perdedor triste
así como triste será el campeón.
Hoy se olvida el significado del tiempo,
se olvida el intento de olvidar,
hoy nos mezclamos con el viento,
que no quisimos respirar.
Hoy compartamos el último aliento,
destrocemos la barrera entre el bien y el mal,
escupamos al escenario en este momento,
de esta mierda que por un tiempo llamamos realidad.
Cantemos la victoria que nunca tendremos,
disfrutemos nuestra falsa libertad,
disfracemos de melancolía el remordimiento,
por el sueño que sólo implicaba respirar.
Mostrémonos más fríos que nuestros cuerpos,
mostremos las historias que guardamos bajo una piel,
gritemos de alegría y sufrimiento,
imaginemos que sentimos otra vez.
Brindemos por el cielo que ya no tenemos,
por la lluvia que no nos mojará
por aquellos que aún nos guardan en un recuerdo,
que irónicamente no nos tienen en un altar.
Hoy tomemos nuestra sangre y extrañemos las lágrimas,
que se acabaron de tanto llorar,
olvidemos el odio, el amor, la lástima,
y la misericordia que hemos de rechazar.
Olvidemos la luna, el sol y el eclipse,
dejemos el deseo de despertar un día más,
tratemos de olvidar que ya no existe,
lo mejor que en el universo nos pudo dar.
Lo mejor que se nos pudo dar...
Muchas mujeres definen las caracterisitcas de su hombre ideal, muchos hombres tambien lo hacen.
Yo solo busco una mujer brillante, que no sea rosa hermosa y candorosa, pero ingenua. Tampoco la madre esclava del hogar.
Busco a una mujer que se atreva a ser ella misma, sin dobleces.
Una mujer fuerte, segura de ella misma, dispuesta a desarrollar todas sus aptitudes y cualidades; acepte y quiera corregir sus defectos. Una mujer inteligente, trabajadora, dulce.
Una mujer que sepa que hacer y cuando actuar, aceptando sus limitaciones; cuando tenga miedo, sepa que en mis brazos tiene el mejor refugio.
Lo más importante, una mujer que me pueda amar con todo su corazón. Que me ame como soy, con mis cualidades y con mis defectos, los cuales con críticas y observaciones constructivas corregiré.
Una mujer que pueda ser tierna, humilde, bella como una rosa. En la cual pueda confiar en un cien por ciento, decirle cualquier cosa; y cuando necesite un consejo; que me permita ser débil a veces; cuando este sentado con algún miedo en un rincón, con su amor me ponga una sonrisa, me de refugio, me comprenda.
Una mujer que tenga claras sus aspiraciones en la vida, que luche por conseguir sus metas, pero nunca manipulando ni pisando a los demás.
Busco a una mujer que sea mi compañera por siempre, desde tender la cama, compartir la mesa, pasear en bicicleta por el parque, y que en el fin del mundo siga a mi lado, en mis entrañas protegida, que nuestras almas se fusionen y permanezcan así por siempre.
Una mujer capáz de abrir el baúl de hierro que hay dentro de mi, conteniendo un gran tesoro, el tesoro que me hace ser quien soy, que ella merece muy dignamente.
Una mujer que perdone todas mis tonterías.
Yo, a cambio, de recompensa, estoy dispuesto a dar todo esto a ella y más. Le pagaría dándole mi corazón, mi ser, mi vida, mi tiempo, mi amor. Cosa que tal vez no va a ser suficiente para ella.
Se que busco algo muy valioso, muy difícil de encontrar, algo que ni el mejor hombre del mundo merece. He buscado y no he podido encontrar a una verdadera mujer.
Me pregunte, ¿acaso eras mujer eres tu?, ¿acaso mi búsqueda habia terminado?.
Lo único que falta es que ella encuentre lo que busca en mi, para que así me ame.
No creo cumplir todos los requisitos, soy humano, pero estoy seguro de hacer mi mejor esfuerzo por llenarlos.
Si, alas para volar muy alto,
Y ver de lo lejos recuerdos ya casi olvidados.
Perderme en el inmenso cielo azul, y entre nubes de algodones reposar mis sueños.
Alas, alas para emprender el vuelo...
Y buscar mas allá de la estrellas, la ilusión que se fue...
Preguntarle a luna, adonde se fue el amor,
Encontrarme con el sol,
Y pedirle un poco de su calor para mi alma,
Que hoy yace solitaria y fría.
Alas, alas para volar...
Más allá, del cielo
Más allá del firmamento.
Mas allá de la eternidad...
Si pudiese tener alas,
Alas para volar...como gaviota rondado la mar...
Buscaría el amor, que se perdió,
en la inmensidad del cielo o en la profundidad del mar..
Una vez más en mi vida me volví a preguntar ¿Qué mierda hago aquí?
Me doy cuenta que gran parte de mi vida me he estado preguntando ¿Qué mierda hago aquí? He vivido una vida de ¿Qué mierda hago aquí? Y tras mas de cuarenta años estoy parado en medio de todo preguntándome ¿Qué mierda hago aquí?
Recuerdo que a los 16 años, prometí nunca más ir a donde no me sintiera cómodo para jamás más decir ¿Qué mierda hago aquí? Llegué siempre justo al límite, al filo de la boca sonriente y los labios torcidos; sin embargo, nunca pude huir de esa interrogante.
A lo largo de mi vida he ido notando que bajo este custionamiento grave y distorsionado, simple pero poderoso, en la que se maneja el mundo: la gran onda del ¿Qué mierda hago aquí?, hay una baja frecuencia muy tenue y liviana que me libera de este trance. De esta maldita pregunta que decora mi vida.
Cuando deambulaba por la universidad. Entre esos pasillos de figuras y figurones, entendí que ese no era mi sitio. La cerveza se rebalsaba de mi boca y el dinero se agotaba sin ni siquiera tenerlo. Cuando se puso de moda tener polola (novia, mujer), yo salí de mi celibato obligado y decidí lanzarme a la línea alta. Esa chica fue la primera, que me miro, habló y pestañó. No me importó si era inteligente, interesante o bonita. (Era de todo un poco). Simplemente la hice mi enamorada, (me enamore). En ese instante fue que logré tocar un acorde nuevo y extraño en mi vida. Pude, por primera vez, mandar a todos a la mierda. Fue una gran sensación. No necesitaba de nadie nada. Por primera vez no me pregunte ¿Qué mierda hago aquí? Sin embargo, ella, una loca esquizofrénica, vanidosa y ególatra, destruyó con su voz, sus abandonos, cualquier rastro de esta pequeña frecuencia de tranquilidad.
Pase años intentado encontrar ese tono único y formidable que habia conocido por solo instantes.
Con mi primera mujer de verdad (la del párrafo anterior no cuenta) intenté enamorarme sin amar, sin obsesionarme, sin ilusionarme. Tratando de ser parte de este mundo, en donde todos se bañan en su estiercol. Donde nadie se pregunta ¿Qué mierda hago aquí? Sin darme cuenta me enamoré, obsesioné e ilusioné. Por un momento encontré ese sonido bajo, etéreo y rítmico. Otra vez lo sentía. Sabia donde estaba y me gustaba estar allí. Intente captar el instante y me obsesioné con eso, me volvi sensible, romantico, predecible. Me autodestruí. Me nuble. Pero, la perdí, ella fallecio.
Pasaron muchos años, me encontró, mi tercera polola (novia, mujer) decidí caminar al filo de la cornisa mirando de lejos toda esa mierda. Es así que ella me miró y me alcanzó. No s e enamoró de mí y yo volví a encontrar ese acorde. Esta vez no solo fue un instante, sino, más bien, un tono constante el cual no iba ni muy alto ni muy bajo. Hasta que desapareció. Ella no se enamoró y yo si. Una vez en su casa, hablando con sus familiares en la mesa, me volví a preguntar ¿Qué mierda hago aquí?
Hace muy poco estaba en esta megalómana discoteca frente a un DJ y al costado de decenas de fantoches banales preguntándome ¿Qué mierda hago aquí?, la diferencia es que ahora sí sabía donde quería estar. Se donde quería llegar. Donde estabá ella. Donde estába esa armonía única e indescriptible. Ese acorde intenso pero delicioso, suave pero demoledor. Por primera vez en mi vida no solo sabía donde, no queria estar, sino donde quería terminar.
Y sigo preguntandome ¿Qué mierda hago aquí?...
Esta canción es todo lo quiero hacer: -Más que un deseo
Más que un deseo
perfuma la noche,
no hace falta decir
por qué fue,
Busco tus ojos
si estoy nublado.
harto de mirar la realidad llegar.
el mar se mueve en el fondo,
no paramos de reír.
Si quiero abrazarte
hoy no tengo nada.
hasta donde puedo llegar no se.
el mar se mueve en el fondo,
no paramos de reír.
Te encontrare donde pueda,
me llevaras hasta el cielo,
perduraras en el aire
mientras te vuelvo un sueño.

Dia Mundial del CANCER DE MAMA
Esperanza es más que un nombre de mujer
Un señor de alrededor de 50 años entró discretamente a un café y se sentó en una mesa desocupada. Antes de pedir su consumición, no pudo dejar de notar a un grupo de hombres más jóvenes sentados en una mesa cercana. Se estaban riendo. Y le resultó obvio que se estaban riendo y burlando de él. No tardó demasiado en recordar que llevaba puesto un pequeño lazo rosa colocado sobre la solapa de su chaqueta y que este era el motivo de las risas. Al principio los ignoró, pero las risas comenzaban a irritarlo.
Miró a uno de ellos, señaló su lazo y le preguntó: ¿Esto te causa gracia?
Con eso, los hombres se miraron entre sí, desconcertados y aun tratando de contener la risa, uno de ellos le contestó: No lo tome a mal, sólo comentábamos lo lindo que le queda el lazo rosa pegado a su chaqueta azul.
Con un gesto amistoso, el señor invitó al bromista a sentarse a su mesa.
Incómodo como estaba, el joven aceptó, sin saber bien para qué. Con voz muy calmada, el señor le explicó: Llevo puesto este lazo rosa para alertar a todos sobre los riesgos del cáncer de mama. Lo llevo puesto en honor a mi madre.
-Señor, perdone usted, preguntó el joven. ¿Su madre murió de cáncer de mama?
-No, no está muerta. Felizmente está viva y muy bien de salud. Pero fueron sus pechos los que me alimentaron cuando era un bebe. Y en sus senos fue donde descansó mi cabeza cuando estaba atemorizado o triste, cuando era un niño pequeño. Estoy muy agradecido por los senos de mi madre por la salud de la que goza hoy.
-Hum, -contestó el joven, ¡Claro!
-También llevo puesto este lazo rosa en honor a mi esposa, -siguió diciendo el señor.-¿Ella también esta bien?, -preguntó el muchacho.
-Oh, si. Ella está perfecta. Y con sus senos alimentó y nutrió a nuestra hermosa hija hace 23 años, le respondió el señor. Estoy muy agradecido por los pechos de mi esposa y por su salud.
-Entiendo. Así que supongo que también lo lleva puesto en honor a su hija. -preguntó el joven.
-No, ya no puedo llevarlo puesto en honor a mi hija, para eso es tarde. -prosiguió el señor. Ella falleció de cáncer de mama hace un mes. Creyó que era demasiado joven para tener cáncer de pecho. Así que, cuando casualmente se notó un bulto, lo ignoró. Pensó que como no le causaba dolor, no había nada de qué preocuparse.
Ahora abatido y avergonzado, el joven le dijo, Oh señor, cuánto lo siento...
-Por eso, en memoria de mi hija, también llevo puesto este pequeño lazo rosa, porque me permite otorgarle a otros una oportunidad que yo ya no tengo. Así que ahora, anda y conversa esto con tu esposa y tu hija, tu madre y tu hermana, así como también con tus amigos. Y toma...
El señor metió su mano en el bolsillo y sacó otro pequeño lazo rosa y se lo entregó al joven. El muchacho miró el lazo que le era entregado y levantando su cabeza le pregunto al señor:
-¿Me ayuda a ponérmelo?
Para todas las mujeres que están leyendo este mensaje: Visiten regularmente a sus médicos, aprendan a revisarse solas y háganse una mamografía. Para los hombres que están leyéndolo: No descuiden a las mujeres que aman y recuérdenles con frecuencia que deben cuidarse.
El mes de octubre es el mes mundial de prevención del cáncer de mama. Creo que vale la pena hacer circular este mensaje entre sus amigos y seres queridos. La muerte está tan segura de vencernos, que nos da toda una vida de ventaja.
Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos". **Fredrich Nietzsche** Cada 35 minutos se diagnostica cáncer de mama a una mujer en España (Leer noticia)
Hoy se celebra el Día Mundial de Lucha contra el cáncer de mama (Leer noticia)
Un mal silencioso, cáncer de mama (Leer noticia)
Por alguna oculta razón atribuimos a los animales defectos que sólo tenemos los hombres.
No es falsa la serpiente cuando repta zigzagueando en su andar; es falso el hombre que deja la rectitud y anda por caminos sinuosos.
No es sucio el cerdo que se revuelca en el barro; es sucio el hombre que enloda su espíritu con conductas inmorales.
No es cruel la hiena que ataca a su presa para alimentarse; es cruel el hombre que hiere y tortura a sus hermanos.
No es charlatán el loro que repite sonidos huecos; es charlatán el hombre que habla sin tener nada que decir.
No es cobarde la gallina que huye del enemigo por instinto; es cobarde el hombre que no afronta los riesgos de su situación.
No es astuto el zorro que se hace el dormido para atrapar a su presa; es astuto el hombre que simula para engañar.
No es mentiroso el tero que grita lejos de su nido para defender su cría; es mentiroso el hombre que oculta la verdad que debería mostrar.
Tal vez, no se hace malo el hombre cuando se parece a los animales, y se hace malo el animal cuando se asemeja a los hombres...
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Para amar hay que poner mucha bondad, esto es, mucho don de nosotros mismos. Pensar en los demás, agradarlos, sacrificarse por ellos. Conciliarlo todo en la bondad que acoge y acoge con alegría”
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